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¨ Neurociencia Cognitiva y Afectiva. Implicancia de las teorías
del apego y de la autorregulación en la práctica
Clínica de la Odontología para Bebés ¨
César
Arellano Sacramento (1), Dr.Mario César Elías Podestá (2)
INTRODUCCIÓN
En los libros clásicos de
odontopediatría, el abordaje de la consulta odontológica a menores de tres
años no es tema de estudio. De estar presente, poco o nada se menciona
acerca del como abordar psicológicamente a menores de 2 años, etapa en que
la “odontología para Bebés” propiamente dicha tiene su inicio (Walter,
1996)(1) (Córrea, S.N.P., 2001) (2) (Elías PMC., 2005)(3)
Todo texto de
odontopediatría moderno y bien ordenado hace hincapié en la importancia que
tiene la madre en el manejo de la conducta del infante en la consulta
odontológica; más no, en el rol de ella en el desarrollo de la conducta de
este infante, delegando el tema a la lectura de otras ciencias (psicología,
sociología, etc.).
Ante esta carencia de
información, los especialistas en odontología para bebés se ven en la
necesidad de ir más allá del puro abordaje psicológico-infantil, entrando en
terrenos que aparentemente no fueran de su competencia, pero que son claves
para entender a ese individuo, que es la base de su práctica clínica diaria:
el niño menor de tres años.
ANTECEDENTES
A lo largo del tiempo
diferentes pensamientos entre los que se encuentran los filosóficos y
religiosos, han sustentado que el niño nacía “inteligente o simplón,
nervioso o tranquilo, tímido o descarado” por razones de herencia. En
contraparte, había aquellos que afirmaban que no era así, ya que el ser
humano era capaz de desarrollarse ilimitadamente, si el medio ambiente le
era propicio. (Grupo Editorial Océano, 1987) (4).
La conducta humana es
compleja y puede que influyan en la misma diversos factores. Es muy posible
que sean los genes los que afecten diferentes conductas humanas. Sin
embargo, este tema cuando se refiere a la parte genética debe ser tomado con
la mayor seriedad posible, ya que, se corre el peligro de que la sociedad
adopte una visión simplista y algunas personas sin escrúpulos quieran usar
esa información para fines nada altruistas. (Brookes Martin, 1999) (5)
Actualmente es evidente de
que la parte genética no es suficiente para marcar la conducta del
individuo. Los factores ambientales (prenatales y postnatales), son
esenciales en el inicio del desarrollo. (Schore AN., 2005) (6)
Se pensó que la
comunicación de los estados emocionales por ser no verbal y subjetiva no
podría ser analizada experimentalmente (6). Actualmente este paradigma ha
sido superado, pues a las clásicas ciencias encargadas de estudiar la
conducta y el desarrollo (entiéndase por estudios psicológicos del
desarrollo emocional, social y cognitivo), se les han unido otras (concíbase
por estudios neurobiológicos del desarrollo cerebral) ayudadas de diferentes
técnicas de imágenes no invasivas (6). En otras palabras las emociones
pueden medirse, no directamente, sino indirectamente como reacciones en
diferentes zonas anatómicas del cerebro.
Estos estudios no invasivos
de órganos y sistemas, han enriquecido de manera notable nuestros
conocimientos sobre los procesos biológicos que subyacen en distintas
enfermedades orgánicas (6).
Antes de estos estudios,
las diferentes investigaciones sobre el desarrollo de la conducta se
realizaban basándose en la observación de la misma en el individuo a lo
largo del tiempo, con o sin influencia de las variables a investigar. Debido
a limitaciones éticas y morales, cuyo debate no es de competencia en este
artículo (Léase Declaración de Helsinki. Principios éticos para las
investigaciones médicas en seres humanos, Asamblea Médica Mundial) (25), no
se podía ir mas allá.
A lo largo de los años se
han dado diferentes teorías sobre el desarrollo de la conducta (4). Arnold
Gesell se basaba en la observación directa de la conducta al afirmar que el
desarrollo está íntimamente ligado a la maduración del sistema nervioso; y
éste a su vez, a los rasgos y tendencias innatas que determinarán, en cierta
medida la futura capacidad de aprender; sin excluir la influencia del medio
ambiente.
Por otra parte, Sigmund
Freud sigue las particularidades del instinto sexual de acuerdo a la edad,
además de abarcar aspectos cognoscitivos dentro de la personalidad total. La
visión de Jean Piaget es la más interdisciplinaria; ya que abarca, además de
elementos psicológicos, componentes de la biología, sociología, lógica y
epistemología. Afirmaba que la inteligencia era como la vida, adaptación.
La adaptación es un equilibrio entre la asimilación y la acomodación. Es
decir, un equilibrio entre el sujeto y los objetos. (4).
Para Espinoza (Espinoza
Sulca J., 1994) (7) Piaget manifiesta que “el desarrollo del niño implica un
proceso de incorporación de elementos nuevos de la realidad exterior al
propio comportamiento (asimilación), y de modificación de este último para
adaptarlo a los nuevos elementos (acomodación)”. En el curso de este proceso
suceden constantes organizaciones y reorganizaciones de estructuras,
entendidas éstas como propiedades organizativas de la inteligencia.
Los modelos actuales o
modernos ya reconocidos han pasado de las teorías de Piaget del desarrollo
cognitivo a los modelos psicobiológicos de desarrollo socio-emocional. Lo
que era una mera hipótesis filosófica hace 150 años, la de que todo proceso
mental es cerebral, hoy en día es el motor que impulsa a una nueva ciencia:
la neurociencia cognoscitiva y afectiva(fusión de la neurociencia con la
psicología). Esta interciencia se propone descubrir los mecanismos neurales
de los procesos mentales, entre ellas las emociones. (Bunge M., 2003) (8)
TEORÍA
DEL APEGO
John Bowlby (Arellano SC. &
Elías PMC., 2006) (9) especuló, en su intento por integrar la psicología y
la psiquiatría con la biología de la conducta, que el sistema del apego,
mecanismo evolutivo común a seres humanos y animales, estaría localizado en
última instancia en regiones específicas del cerebro (6). Con esta
afirmación fue más allá de la teoría de Piaget.
Dentro de esta teoría
propuso al afecto, como un vínculo emocional entre los cuidadores
(generalmente padres) y los niños; cuyo fin sería el de proteger a estos
últimos del peligro y suministrarles un sentido de la inocuidad y la
seguridad. (Vallance DD., 2004) (10) Bowlby, observó una predisposición
biológica en la infancia en muchas especies de tener acercamientos muy
próximos con uno de los padres en caso de peligro, asegurando así la
supervivencia de la especie (10). (figura 1)

Fig. 1: Bebé dirigiéndose a la madre
Fig.2 CONEXIÓN: Mama y bebe intercambiando
en busca de seguridad (APEGO)
miradas; ínterregulando sus emociones
LA
AUTORREGULACIÓN Y LA REGULACIÓN INTERACTIVA COMO BASE DE LA TEORÍA DEL APEGO
Desde el nacimiento la
madre le transmite a su producto seguridad y alivio a través de la
lactancia, del arrullo, del canto, del sentir su olor y su presencia (9).
Aproximadamente a las 8
semanas del nacimiento, el bebé inicia con fuerza el intercambio de miradas
con su madre; entablando, en forma inconsciente y espontánea, una
comunicación facial, vocal y gestual; llegando a él, un enorme caudal de
información social y cognitiva. Aquí el bebé recibe una alta excitación
positiva, la cual deberá de regular. Así, la díada (madre-bebé) sincroniza
la intensidad de su conducta en fracción de segundos. Ambas partes
compatibilizan estados y ajustan simultáneamente su atención social, su
estimulación y su creciente excitación a las respuestas del otro (conexión)
(6). (Fig. 2)
Cuando un estímulo llega al
infante, éste lo recibe, lo lleva a su interior, lo asimila y lo incluye en
su comportamiento; éste, lo acomoda. Así mismo, en presencia de un estímulo
particular adapta su propio comportamiento (ganado en la acomodación) en
base a este estímulo, exteriorizando esta adaptación mediante una respuesta.
Este mecanismo de adaptación es lo que se interpreta como autorregulación.
Este mecanismo neuronal, permite constantemente nuevas interacciones entre
el individuo y su medio social. Esta autorregulación es dependiente de la
experiencia afectiva.
La autorregulación del bebé
debe ser complementada con la regulación que ofrece la madre a través de las
demostraciones de cariño y afecto. Esta cercanía de protección (apego) que
el infante busca en un adulto, es enriquecida mediante la relación social.
Los principales objetivos del lactante durante el primer año de vida son la
creación de un vínculo de comunicación emocional con el principal
responsable de su cuidado y el desarrollo de la autorregulación. (6).
Pero para regular la
estimulación del niño, la madre deberá ser capaz de regular su propio estado
de estimulación (Landy S. & Menna R., 2001) (11), pues la calidad y las
características de la sensibilidad emocional y mental del cuidador, afecta
la neurología del niño y, por tanto, su desarrollo psicosocial. (Howe D. &
Fearnley S., 2003) (12). Es entonces; sumamente importante, que la madre
posea una madurez emocional que vaya acorde con el cuidado de su bebé (9).
Hay que hacer hincapié en
que el niño recibe lo que oye sin capacidad de defenderse(4).
Fig. 3: DESCONEXIÓN: Bebe experimenta ansiedad;
Fig. 4: DESCONEXIÓN: El bebe responde ante esta
emoción normal para su edad
situación con llanto. La madre debe estar siempre
presente para darle una sensación de seguridad
Cuando esta interacción es
rota (desconexión) (Fig. 3) (Fig. 4), por diversas circunstancias, la madre
es la encargada de restablecer la díada (reconexión) (Fig. 5) . Esto es
fundamental y, en sí, es la base del éxito de la relación; ya que esas
interacciones sincronizadas, reguladas de manera interactiva, promueven las
capacidades autorreguladoras del niño y son fundamentales para el desarrollo
afectivo saludable(6). (Fonagy P. et. al., 2002)(10). Estudios
psicosomáticos han demostrado que signos y síntomas tales como diarreas,
cólicos, vómitos, anorexia, broncoespasmo, están ligados al conflicto entre
estos dos individuos (2).

Fig. 5: RECONEXION: El bebe encuentra el apoyo necesario en
su madre.
Aprende que la incomodidad es pasajera y hasta cierto punto tolerable
Este ir y venir
(estímulo-respuesta) llega en algún momento a armonizar. Esta armonización
es conocida como regulación interactiva, que vendría a ser la sincronización
de ambas autorregulaciones; de madre y bebé. Entonces, la autorregulación
es parte integrante de la regulación interactiva y hasta podríamos afirmar
que para que exista regulación interactiva(o regulación en díada), debe
existir primero autorregulación. (Fig. 6,7)
Esta regulación con un
cuidador principal conocido (madre), crea una sensación de seguridad y
curiosidad de conocer más el mundo que lo rodea. Esta capacidad es un
indicador de la salud mental adaptativa del lactante. Cuanto más sintoniza
la madre empática su nivel de actividad con el niño durante los períodos de
interacción social, más le permite a éste recuperarse con tranquilidad en
los períodos de desconexión (6). Por ello, es fundamental que la madre le
de la mayor “calidad de tiempo”, estimulando todos sus sentidos, convencida
de que está desarrollando con ese simple gesto o mueca el futuro
comportamiento de su hijo.
EN LAS
BUENAS Y (EN ESPECIAL) EN LAS MALAS
La habilidad de los niños
de hacer prevalecer el sentimiento de seguridad y protección, y de reducir
el stress interno debido a la angustia psicológica, el daño físico, o la
enfermedad, depende de la capacidad de los padres de mitigar los cada vez
mayores sentimientos negativos del miedo(Lyons-Ruth K., 1996)(10). Todos los
niños sienten angustia por diversas situaciones y esa "falta de seguridad"
es solucionada con el apego (10).

Fig. 6: Bebe
adaptándose a la presencia del odontólogo
(AUTORREGULACIÓN)

Fig. 7: Bebe intentando acomodarse ante la nueva situación
La madre no sólo minimiza
los estados negativos de su hijo a través de las interacciones
reconfortantes sino que también maximiza sus estados afectivos positivos en
un juego interactivo. El proceso de experimentar afecto positivo
(reconexión) luego de una experiencia negativa (desconexión), le permite al
bebé aprender que el efecto negativo es algo tolerable y que se puede
regular el estrés en la relación(6)(9)(13). (Fig. 8)

Fig. 8: DESCONEXIÓN
RECONEXIÓN
Si los niños no son
ayudados a regularse cuando se encuentran en sobreexcitación, en el caso
extremo de abuso y/o negligencia, las consecuencias adversas del desarrollo
serán trascendentales. (Perry B. & Pollard R., 1998) (12).
Un estudio sobre la
prevalencia de métodos utilizados por las madres de bebés de 2 a 3 meses de
edad para calmar el llanto de sus hijos, en una población de inmigrantes de
una clínica de Amsterdam, refiere que el 45 % de las madres que participaron
en la investigación dejaron llorar a su bebé en al menos una ocasión. (Van
der Wal MF. et al., 1998)(14). Esta práctica es algo muy común en la cultura
occidental, según estos investigadores. Otras investigaciones, sostienen
además, que hacer caso omiso del llanto de un bebé es efectivo para reducir
su tiempo de llanto; no especificando las consecuencias que esto podría
acarrear. (Rickert VI. & Johnson CM., 1988) (McKenzie S., 1991) (14).
Por lo tanto, la
sensibilidad materna actúa como organizadora externa de la regulación
conductual del niño (6)(13). Al hablar de sensibilidad materna estamos
topándonos con otro paradigma. La existencia de este sentimiento ha sido
largamente debatido, sobre todo por grupos feministas, quienes en ciertas
etapas de su historia, han negado la posibilidad de su existencia; alegando
que es otro de los tantos medios de control por parte del género masculino
al femenino. (Montes GS. & Rivera FJF., 1991) (15)
La especulación de
Bowlby(de que el mecanismo del apego se encontraría en algunas regiones del
cerebro) ha sido verificada en parte, gracias al uso de los nuevos avances
en la tecnología de imagen; ya que se ha notado una especialización del
hemisferio cerebral derecho, en el procesamiento de los estados afectivos.
Es el Sistema Límbico el responsable del procesamiento de las emociones,
sistema cerebral que obtiene información subjetiva en términos de
sentimientos emocionales, guiando la conducta y las funciones que permiten
que el individuo se adapte a un ambiente en rápido cambio y organice nuevos
aprendizajes (6).
CEREBRO
DERECHO-CEREBRO DERECHO
Visualizando la teoría
Las técnicas de obtención
de imágenes cerebrales como: tomografía computarizada (TC), resonancia
magnética (RM), tomografía computarizada de emisión de fotón simple(SPECT),
tomografía de emisión de positrones (TEP), resonancia magnética funcional (RMF)
y otras, han aportado enormes avances desde su utilización, al
esclarecimiento tanto de la estructura (TC Y RM) como de la función (TEP,
SPECT, RMF) del sistema nervioso central. (PARMELEE DX., 1998)(16)
Mediante la técnica de
SPECT se ha encontrado que la actividad funcional del cerebro es mayor en el
hemisferio derecho que en el izquierdo en bebés. Cambiando el predominio de
derecha a izquierda durante el cuarto año de vida.(CHIRON C. et al., 1997)
(18). El hemisferio derecho es dominante para el sí mismo afectivo y
corporal. (DEVINSKY, O., 2000)(6).
Otra investigación señaló
las áreas cerebrales que intervenían al evocar sentimientos maternales de un
grupo de 20 madres, a través de la medición de la actividad cerebral
utilizando RMF, al mostrárseles imágenes tanto de sus bebés, de otros bebés
y de amistades. Al comparar éstas con otras áreas que evocan amor romántico
(medidas en un experimento anterior), mostraron que los sentimientos
maternal y romántico, están involucrados en un único y superpuesto juego de
áreas, además de áreas específicas a cada uno. Además, ambos sentimientos
(El romántico y el maternal) activan las mismas regiones en los sistemas de
recompensa, mientras inactivan los sistemas necesarios para hacer juicios
negativos. En otras palabras, las áreas de premio, que tienen que ver con
los circuitos dopaminérgicos, se activan durante el momento de afiliación y
las áreas que se inactivan son las que normalmente se activan cuando
evaluamos a una persona. (Bartels A. & Zeki S., 2004) (18) Esto podría
explicar el porqué somos incapaces de ser objetivos al juzgar a una persona
que queremos intensamente.
Estudios similares con RMF
fueron realizados a 6 madres primerizas sin señales de depresión post parto,
quienes llevaron a sus bebés a una sesión fotográfica en el laboratorio de
investigación. Seis semanas después, les mostraron las fotos de sus bebés,
de otros bebés y de adultos. Las madres mostraron activaciones máximas en la
corteza infraorbitaria en especial del lado derecho, al mostrárseles las
fotos de sus bebés. (NITSCHKE JB. et al., 2004) (19).
El rápido aumento de los
conocimientos obtenidos por la utilización de la RM ha sido comparado con el
salto gigante de la tecnología microscópica del siglo XVII de Leeuwenhoek a
los modernos microscopios electrónicos. (ROBERTSON NJ. & WYATT JS, 2004)
(20).
Lactantes de 2 meses de
edad, mediante TEP, muestran activación del hemisferio derecho al ser
expuestos a la cara de una mujer(6). Las conexiones sinápticas son
modificadas por la experiencia visual. En seres humanos y otros primates las
expresiones faciales actúan como un importante medio de entrada para regular
el comportamiento. El centro de la inteligencia social es la habilidad de
notar los cambios sutiles en la comunicación y llevar a cabo respuestas
adecuadas sobre estos cambios rápidamente cuando estos ocurren. (KRINGELBACH
ML. & ROLLS ET., 2003)(21).
Diversos estudios (PASCAL
B. et. al., 2004) (22) han usado la técnica de neuroimagenes al investigar
la percepción de la información afectiva de la voz. La mayoría de éstos
midieron la actividad del cerebro durante el estímulo vocal. Estudios con
TEP (GEORGE MS. et. al., 1996)(22) o RMF (BUCHANAN TW. et. al., 2000)(22)
enfatizan una mayor activación en el lóbulo temporal derecho y la corteza
prefrontal inferior derecha, cuando la atención es dirigida a prosas
emotivas-Frases agradables.
Pero no todos los
experimentos utilizando estas técnicas han sido concluyentes. Un estudio
reciente (LORBERBAUM JP. et. al., 2002)(18) sobre las respuestas de madres
a los gritos de bebés, se mostró no específico en las zonas de activación e
inactivación.
El gran interés de los
investigadores por esta área del cerebro, nos asegura un flujo constante de
datos acerca del predominio del hemisferio derecho en el ser humano. Se le
ha registrado, en experimentos realizados en adultos, como la zona del
cerebro especializada en el reconocimiento del propio cuerpo. (NAITO E. et
al., 2005)(23). Es también mencionado que la habilidad del hemisferio
derecho, específicamente la porción anterior del lóbulo frontal derecho,
puede ser única en integrar información cognitiva y afectiva, una
integración relevante entre otras habilidades humanas complejas, como la
memoria episódica y la conciencia de sí mismo. (SHAMMI P. & STUSS DT.,
1999). De este último estudio se rescata la relación de esta parte del
cerebro con la capacidad que tiene el ser humano de sentir humor. Un tema
muy poco tocado en las investigaciones científicas.
En síntesis, la corteza
cerebral derecha es dominante en el procesamiento del lactante de las
distintas caras, el reconocimiento de las expresiones y la respuesta de voz
de la madre. De igual forma, el hemisferio derecho maduro de la madre es más
rápido que el izquierdo para apreciar las expresiones faciales emocionales y
de voz; así como de responder rápidamente a ellas. La neurobiología del
apego es una neurobiología interpersonal de comunicaciones cerebro derecho a
cerebro derecho (entre sistemas límbicos para ser mas específicos)(6).
Son dos entes
sincronizados. Una conversación entre los dos hemisferios.
Lo que podríamos llamar un
“Sistema de autorregulación interactiva madre-bebé”. Una suerte de “Quid pro
quo”.
Es menester mencionar que
tanto la teoría del apego, de la autorregulación y de la regulación
interactiva, no explican por sí mismas el comportamiento de un individuo;
sólo nos dan a conocer un pequeño, pero importante fragmento del mismo.
LLEVADO A
LA PRACTICA CLÍNICA
ASPECTO CLÍNICO ESTOMATOLÓGICO
¿Estas afirmaciones son
aplicables a la consulta odontológica de bebés? La respuesta es afirmativa
para nosotros. Pero, entonces ¿En qué parte del protocolo de atención al
bebé podríamos incluir estos conocimientos? Durante las charlas educativas.
Estas “deben realizarse en un primer momento, es decir, junto con la
anamnesis”(3). La charla educativa es un requisito indispensable para
iniciar cualquier terapia odontológica moderna, en la consulta privada, la
hospitalaria o docente-asistencial. (3).
Es común que todas las
personas (madres-bebés) respondan ante la consulta odontológica con cierto
temor. Es un lugar nuevo, donde se ejerce una especialidad desconocida para
muchos. A esto se suma la desconfianza propia de una madre protectora.
CASO 01:
TRATAMIENTO DIRECTO, SIN EXPLICACIÓN (CHARLA EDUCATIVA) PREVIA.
La madre llega con su bebé
en brazos a consulta (conexión). El bebé es colocado en la MACRI, para la
respectiva revisión de su cavidad bucal. Es común que el bebé llore
(desconexión) por el stress de la situación, falta de costumbre, por el frío
del guante, del ambiente, hambre, etc. La mayoría de las madres al ver al
niño llorar, sienten pena, lástima por ellos (sienten que fallan como
cuidadoras). Al cargarlos de nuevo, terminado el procedimiento, la madre le
pasa esa angustia al bebé, no pudiendo regular así la sobreexcitación del
mismo (desconexión). Al ver que el niño no para de llorar ella se angustia
aún más, continuando el círculo vicioso. (Fig. 9,10)

Fig. 9: Madre soltando al bebe. Se muestra
mas
Fig. 10: Madre aplicando fluor mediante hisopado
preocupado por los gritos del infante que por
con extrema rapidez para evitar que el bebe siga
el éxito del tratamiento. Al termino del mismo su
"sufriendo"
angustia retrasara la
recuperación
emocional de su bebe.
El llanto del bebé cesará
en algún momento, pero esta demora será atribuida por la madre a la
consulta odontológica. En el mejor de los casos regresará, pero la
instrucción de allí en adelante no será óptima. En el peor de los casos y,
para evitar que el bebé “siga sufriendo”, no vuelve a llevarlo a consulta.
Así el operador ha fallado en su tratamiento; por no explicarle a la madre
la concatenación entre ella y su bebé.
CASO 02:
La madre ha escuchado la
charla pero, o no entendió o no le prestó importancia (y de paso el operador
tampoco le puso mucho empeño). Durante la inspección, el bebé rompe en
llanto. La madre al ver que el bebé llora desesperado, suda y hace ruidos
extraños, exige que cese la inspección; y asustada, lo saca de la MACRI para
“protegerlo”. De esta manera le transmite más ansiedad, maximizando la
ansiedad que la consulta había provocado en el bebé. A esta madre no se le
ha trasmitido bien la fase educativa. Hacerla entender después de este
episodio la importancia de la consulta odontológica será en extremo difícil.
(Fig. 11)

Fig. 11: Madre sacando de la macri al bebe.
Su ansiedad es transmitida al infante
CASO 03:
Madre y bebé llegan a
consulta. A ella se le ha explicado la importancia de su labor en el
desarrollo psicológico de su bebé. En el que cómo esa actitud, buena o mala,
que ella tome con respecto al tratamiento, va a gobernar el mismo. Se le
educa y se le instruye (3), no sólo como ejecutora de técnicas de limpieza,
ni experta en hisopado, sino como parte de la díada. Esta educación acerca
de la relación con su bebé, no sólo servirá para la consulta, sino que le
ayudara para su vida diaria. Es el caso ideal para el dentista que atiende
bebés, o desde el punto de vista educativo, a la díada madre-niño. (Fig. 2)
(Fig. 3) (Fig. 4) (Fig. 5)
CONCLUSIÓN
1. El profesional
(odontólogo, pediatra, gíneco-obstetra y otros ) y el estudiante, deben
hacer hincapié en la importancia de la relación madre-hijo dentro de las
charlas de promoción de salud. Esto mantendrá al tanto a la madre sobre el
comportamiento de su “producto”, preparándola para cumplir la labor que
tiene dentro de la filosofía preventivista.
2. Teniendo en
consideración la carga de ansiedad con la que puede llegar el bebé a
consulta(9) y de la importancia de la madre en la regulación de ésta, el
operador manejará con mayor confianza al paciente. La ignorancia del tema,
puede llevarlo a mostrar inseguridad en su intervención (por desconocimiento
de causa); la que será notada al instante por la madre. Si bien, un episodio
como éste, no truncará su carrera profesional, sin embargo, podría retrazar
su aprendizaje; ya que situaciones así, de alguna manera mellan la
confianza, disminuyendo peligrosamente la autoestima (“no me atrevo más”,
“esto no es para mí”, etc.).
PROPUESTA FINAL
Si bien es cierto que desde
hace años se promueve la importancia afectiva de la lactancia materna y la
importancia de la relación de la madre con su hijo, no se conocía a ciencia
cierta los mecanismos de esta relación. Por ello, es más que probable que el
profesional odontólogo (en especial el odontopediatra) hasta hoy en día,
haya inconscientemente, minimizado la relación madre-hijo, por el hecho de
que esta misma estuviera más ligada a las emociones, algo intangible. Esta
minimización es demostrada (hasta ahora) por su falta de inclusión en la
historia clínica odontológica.
Si queremos como dentistas,
tratar lo mejor posible al bebé, entonces es importante el incluir un
antecedente de esta naturaleza dentro de nuestro instrumento de recolección
de datos (En la Anamnesis de la Historia Clínica). Un nombre tentativo
podría ser “antecedentes afectivos”,“relación madre-bebé”, “regulación en
díada”. Este tópico, deberá ser monitoreado a lo largo del tiempo como
cualquier otro cambio clínico o conductual.
En estos tiempos, y ante
los nuevos aportes que la ciencia y la tecnología nos brindan sobre éste y
otros temas relacionados, el profesional odontólogo ya no puede darse el
lujo de tan sólo mencionar la importancia de una relación madre-hijo; “ahora
debe analizarla, clasificarla y argumentarla e incluirla como ayuda a la
mejora de su practica clínica”.
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éticos para las investigaciones médicas en seres humanos. Disponible en: URL:
http://www.bioetica.org/tratados_internacionales.htm
César Arellano
Sacramento(1)
Mario César Elías
Podestá(2)
(1) Bachiller en
Estomatología (U.I.G.V.)
(2) Cirujano dentista.
Director de Unidad de Segunda Especialización. Facultad de Estomatología.
U.I.G.V.
Correspondencia a:
marioeliaspodesta@hotmail.com
cesar_arellanos@hotmail.com
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