Revista Odonto - UCSD
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 CONTENIDO: ARTICULO 3

 


¨ Aumento de reborde de la zona ántero superior, utilizando injerto autólogo de la sínfisis mandibular y membrana reabsorbible  ¨

Dra. Mabel Rodríguez (1), Dr. James Collins (2)

  

Resumen  

Las deformidades a nivel del reborde alveolar en la región ántero superior dificultan la colocación quirúrgica ideal de implantes y las futuras restauraciones protésicas de la zona afectada. El tratamiento de estos defectos de reborde tiene como objetivo principal reconstruir los tejidos blandos y duros del reborde edéntulo y conseguir de esta forma un equilibrio entre la salud, estética y función. 

Por medio de este artículo se describe un procedimiento quirúrgico, mediante un injerto óseo autólogo, extraído de la sínfisis mandibular; el mismo fue colocado en la región ántero superior a nivel de la pieza dental # 7 y 8, posteriormente se coloco un implante dental. 

Palabras claves: defectos óseos, injerto óseo, regeneración ósea.

 

INTRODUCCIÓN 

Un reborde alveolar deformado puede ser resultado de extracciones dentales, enfermedad periodontal avanzada, formación de abscesos, fracaso de implantes, traumatismos, tumores, enfermedades congénitas.  

La deformidad de los rebordes se relaciona con el volumen de la estructura radicular y del hueso, ausente o destruido. 

Este tipo de intervención debe permitir colocar pónticos y coronas de una longitud apropiada que sean armoniosos con la forma del resto de la arcada. 

Numerosos autores han descrito diversas técnicas quirúrgicas empleadas para lograr el aumento horizontal y vertical del reborde. Estos procedimientos incluyen el uso de injertos óseos autógenos o diferentes biomateriales, así como la inserción de barreras membranosas (Regeneración ósea guiada). 

Los injertos óseos se han usado para reconstrucción mandibular y maxilar con distintos grados de éxito en cirugía preprotética. Dependiendo de la potencialidad de regeneración de hueso los injertos se pueden dividir en osteogénicos, osteoconductivos y osteoinductivos. 

 La osteogénesis es la neoformación ósea mediada por el trasplante en el material de reconstrucción de células vivas, fundamentalmente osteoblastos y preosteoblastos, que concluyen la regeneración ósea de forma directa. Por otro lado, la osteoinducción es la capacidad que poseen algunos injertos de liberar algunas sustancias o factores de crecimiento, que actúan sobre células pluripotenciales, determinando en ellas una diferenciación fenotípica que concluye en formación de hueso por un mecanismo endocondral. Como ejemplo de estas moléculas tenemos las Proteínas Morfogenética del Hueso o BMPs 2. Por último la osteconducción es el proceso por el cual el material implantado proporciona una trama para el crecimiento óseo desde los márgenes del defecto. Este proceso se diferencia del osteoinductivo en que tiene lugar sobre células predeterminadas y no en células pluripotenciales, con lo que la respuesta a la osteoconducción es limitada a una población celular que ya ha sido programada.

 

 Los injertos pueden clasificarse en función de su origen en aloinjertos, xenoinjerto y autólogos. Los alógenos son originados en seres de la misma especie, por ejemplo los obtenidos de los bancos de hueso humano. Este tipo de injerto tiene un potencial osteoinductivo ya que se ha encontrado proteína morfogenética. Los xenoinjerto son obtenidos de seres de otras especies, por ejemplo los injertos de bovino. Este tipo de injerto tiene sólo propiedades osteoconductivas.  Por último el injerto autólogos son los de mayor éxito en los tratamientos regenerativos ya que tienen un potencial osteogénico, osteoinductor y osteoconductor. Las zonas donantes extraorales más importantes del hueso autólogo son: hueso de calota, hueso de cresta ilíaca, hueso de tibia, por otro lado, las zonas donantes intraorales tenemos: el área del mentón, hueso de rama ascendente, tuberosidad del maxilar y zonas edéntulas.

 

 El mentón se aborda con una incisión tipo Neumann. Deben respetarse 5 mm por delante de los agujeros mentonianos, por debajo de los ápices dentarios y por encima del borde inferior de la basal mandibular, con objeto de no asociar y atrogenia neurosensorial, dental o estética. Asimismo no debemos de profundizar en medular más allá de 5 mm con objeto de no provocar parestesias por daño de ramos del nervio incisivo. En caso de injerto en bloque, éste se talla con fresas de fisura o Lindeman o con sierras de pequeño tamaño y se levanta con osteótomos angulados de forma similar al injerto de calota. No se ha descrito deformidad estética, siendo la principal complicación el hematoma postoperatorio seguido del déficit neurosensorial. La reentrada a los 6 meses generalmente permite obtener un nuevo injerto en un mentón totalmente neoformado. 

 

Desde el punto de vista morfológico Seibert realizó una clasificación, en donde agrupó los defectos del reborde en tres categorías:

 

 

- Clase I: pérdida buco-lingual de tejido con una altura de reborde normal en sentido ápico-coronal. 

 

- Clase II: pérdida ápico-coronal de tejido con una anchura normal del reborde en sentido buco-lingual.

 

- Clase III: combinación de pérdida de tejido en sentido buco-lingual y ápico-coronal dando lugar a un defecto en altura y en anchura.

 

 

        CASO CLÍNICO 

Paciente femenina de 37 anos que perdió el incisivo lateral # 7, debido a una extensa lesión cariogénica y fue sometida a una extracción traumática que causó en el área una deformidad en el reborde alveolar , la cual debido a sus características fue clasificada como una Seibert III. La paciente fue referida por el departamento de Rehabilitación bucal de la Escuela de Graduados en Odontología de la UCSD se presento a la consulta con una prótesis fija que abarcaba canino#6 y lateral #7 no cumple con las dimensiones normales en el largo de un lateral superior alterando la estética de la paciente

 

 

                                             Figura 1.Defecto del reborde alveolar y prótesis fija.                

 

 

 

El motivo de la consulta fue valorar la posibilidad de rehabilitar el área correspondiente al incisivo lateral #7 mediante un implante dental. Debido a la deformidad del reborde óseo no se contempló en el momento la colocación del implante, sino que se le propuso a la paciente una técnica quirúrgica de aumento del reborde óseo mediante un injerto óseo tomado de la sínfisis mandibular, membrana reabsorbible de colágeno y un material de relleno osteoconductor (Fosfato tricálcico beta).

 

 

 

Figura 2. Radiografía panorámica

 

       

 PREPARACIÓN DE LA ZONA RECEPTORA ( Fig. 3 ) 

Se realizó una incisión lineal en el reborde edéntulo, luego se extiende la incisión intrasurcular  al incisivo central y canino derecho, se realizan dos incisiones liberadoras en mesial de la pieza # 5 y mesial de la pieza # 8 que permiten una visibilidad y accesibilidad óptima al defecto. Luego se realizó un colgajo de espesor total que permite exponer el área del defecto, se midió con una sonda periodontal Carolina del Norte el área del defecto para determinar el tamaño que debía tener nuestro injerto óseo.

                                                                                           

                             Figura 3. Colgajo de espesor total para exposición del área del defecto.                                                                                              

 

PREPARACIÓN DE LA ZONA DONANTE 

La toma de este tipo de injerto fue descrita por Linkow. Esta área provee hueso de calidad y cantidad. Una de las principales desventajas de la técnica quirúrgica  es el discomfort que produce.

Antes de la realización de este procedimiento debe realizarse un examen clínico y radiológico exhaustivo de la zona. La radiografía de elección para estos casos es la panorámica. En ella, debemos ubicar el orificio de salida del nervio mentoniano, observar la longitud de las raíces y localización de los ápices de los incisivos y caninos inferiores, el borde inferior de la mandíbula.

Se realizó una incisión en la mucosa vestibular de la zona mentoniana aproximadamente 10 mm apical a la línea mucogingival, que se extendió entre las caras mesiales de los caninos inferiores. Luego se realizó otra incisión en el músculo mentoniano para exponer el hueso de la sínfisis. (Fig 4)  

  

                                          Figura 4. Incisión en planos para la exposición del área donante.

 

Con las medidas previamente determinadas se demarcó la zona donante, perforando el hueso cortical y medular con una fresa diamantada redonda.(Fig 5-6)

                 

                       

     Figura 5. Injerto de la sínfisis mentoniana                                 Figura 6.Longitud del injerto 

 

 

Luego perforada la cortical y unidos los puntos se extrajo el injerto por medio de cinceles, con extremo cuidado.

El injerto óseo extraído debe mantenerse hidratado en solución salina hasta ser colocado en el área receptora. Debemos de preparar el injerto antes de llevarlo a la zona receptora para eliminar las irregularidades.         

Al momento de suturar la zona donante, debemos de suturar en planos; primero el músculo y luego la mucosa, para evitar una dehiscencia por la tracción del músculo cuadrado del mentón.(Fig 7-8)

 

 

 

 

                           

Figura 7. Sutura en colchonero horizontal del músculo        Figura 8. Sutura de la mucosa y cierre primario.

 

 

 

FIJACIÓN DEL INJERTO EN LA ZONA RECEPTORA

 

El hueso cortical debe ser previamente perforado, para estimular el sangrado antes de la colocación del injerto en la zona. Para la fijación del bloque del hueso en el área del defecto se utilizaron tornillos de 1,6mm de diámetro y una longitud de 10mm. El tornillo atraviesa el injerto y penetra el hueso de la zona receptora, debe quedar inmóvil y estable (Fig 9).

 

 

 

                                                            Figura 9. Fijación del injerto oseo.

 

 

 

 

 

 

También fue colocada una membrana reabsorbible de colágeno sobre el injerto óseo, favoreciendo la formación de hueso sin el infiltrado de tejido conectivo y epitelio. La membrana fue fijada con dos tachuelas de acero inoxidable de 3mm.(Fig 11)

    

                                                   Figura 10. Membrana de colágeno y pins de fijación.

 

Finalmente se suturo con Vycril obteniéndose un cierre primario para evitar la exposición de la membrana y la posterior infección del área, también se realizó una prótesis adhesiva teniendo cuidado en que no hubiera ningún contacto con el reborde gingival asegurando la predictibilidad de nuestro proceso regenerativo.

  

Discusión: 

 En el presente caso clínico se demuestra las secuelas de una exodoncia traumática, evidenciándose clínicamente con una alteración en las dimensiones del reborde alveolar de la zona del lateral superior derecho. Luego de una exodoncia y en especial en el sector ántero superior tenemos que pensar en la posibilidad de colocar un implante aunque no sea en el mismo momento de la exodoncia, por lo que debemos tratar de realizar la cirugía con el menor trauma posible y siempre que se pueda realizar una preservación de reborde agregando algún injerto o  material reabsorbible para asegurar la integridad de las paredes óseas del alveolo. Mauricio Araújo y Jan Lindhe 2005, demostraron que existe una remodelación ósea mayor en vestibular que en lingual y esto se colabora con los trabajos previamente publicados por ( ). Estos autores concluían que el porcentaje de reabsorción ósea horizontal en la pared vestibular  después de 4 meses de haber realizado la exodoncia de la pieza dentaria era hasta un 56 % mientras que en la pared palatina o lingual era de 30%. También tenemos que mencionar que el hecho de colocar un implante inmediatamente después de la exodoncia no detiene ni prevé la reabsorción ósea que ocurre en las paredes de los alvéolos, por lo que en la planificación quirúrgica de nuestros implantes debemos de tomarlo en consideración.    

 Por otro lado, la utilización de una membrana reabsorbible de colageno y el Fosfato tricálcico beta como material de relleno en este caso clínico nos ayuda a tener más predictibilidad en los resultados ya que evita que se produzca una reabsorción significativa del bloque de hueso autógeno. En la literatura se ha demostrado en estudios clínicos y experimentales que la no protección con una membrana reabsorbible o no reabsorbible de los injertos óseos onlay puede degenerar en la reabsorción de la superficie del injerto (). En el caso de las membranas no reabsorbible de politetrafluoretileno expandido ( ePTFE ) existe el riesgo de dehiscencia de la herida por la dificultad en la manipulación y la fijación de la membrana resultando como consecuencia la exposición de la membrana y la subsiguiente infección del área (). Debido a esta problemática con las membranas de ePTFE y después de más de 10 años de investigaciones experimentales y de experiencias clínicas, la aplicación de membranas bioabsorbibles en especial la de colágeno han demostrado una solución eficaz y predecible para este tipo de procedimientos regenerativos ( ). 

 En un estudio clínico similar Thomas von Arx  y Daniel Buser, analizaron los resultados clínicos aumentando el reborde alveolar horizontalmente con el uso de un injerto autógeno en bloque tomado de la sínfisis mentoniana o de la zona retromolar de 42 pacientes en seguida el bloque era cubierto por una membrana reabsorbible y por último se le agregaba hueso mineral bovino inorgánico. Los resultados demostraron que el  ancho del reborde inicialmente era de 3.06 mm y luego de 6 meses en la reentrada se había logrado 7.66 mm, calculándose una ganancia en el ancho del reborde alveolar de 4.6 mm, observándose una mínima reabsorción ósea de algunos 0.36 mm. 

 Existen varias técnicas quirúrgicas con la finalidad de aumentar el ancho del reborde alveolar para la futura colocación de implantes dentales. Entre las más comunes en la actualidad tenemos: el injertos óseo particulado con o sin la utilización de membranas, el uso de bloques de hueso autógeno y la utilización de membranas de politetrafluoretileno expandido ( ePTFE ). ()          

 

 

Conclusión: 

El injerto autógeno en bloque de la sínfisis mentoniana ofrece una alternativa confiable y predecible para aumentar el reborde óseo en sentido vertical y horizontal. El riesgo de reabsorción ósea  que puede ocurrir durante el período de cicatrización puede ser disminuido con el uso de una membrana, idealmente reabsorbible de colágeno para evitar la infección y el inconveniente en la fijación que experimentan las membranas no reabsorbibles de ePTFE. También se debe de contar con algún material  de relleno para injertar en los espacios muertos que puedan quedar entre el bloque de hueso y el sitio receptor y de esa manera ayudar significativamente la osteoconducción. 

 

 

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